Cyberlunes: ni ‘strike’ 3 ni jonrón [Storify]

¿Cómo está Colombia en Gobierno Electrónico? Responde la viceministra de TI

María Isabel Mejía aceptó mi invitación, durante el evento Experience eGovernment 2013, para hablar de este tema, del programa Gobierno en Línea (que dirigiera, junto al programa Agenda de Conectividad, entre 2006 y 2010), de sus sueños de un Estado conectado y transparente y de los problemas para avanzar en este terreno.

Además, respondió preguntas de la audiencia del hangout, hizo algunos anuncios y una que otra confesión sobre el estado de Internet en las entidades públicas colombianas.

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Taller ‘Periodismo en la era digital’ [Storify]

Estos fueron algunos de los tuits más destacados de este taller celebrado en Cartagena durante la feria Andicom 2013, en el que compartí escenario con la viceministra TIC María Carolina Hoyos y el maestro de periodismo James Breiner.
Claudia Berbeo hizo la labor de curaduría y compartió el resultado en este storify.

¿Adiós a los evangelistas de Apple? [Opinión]

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Hoy, una de las mayores rivalidades en foros y blogs se presentan entre los fanáticos o evangelistas de Apple y los del sistema móvil Android. En otros tiempos, el ‘enemigo’ era Windows, o su desarrollador, Microsoft. Imagen: Meme popular en la Web.
La compañía de la manzana vive su época de oro, pero podría estar perdiendo uno de sus activos intangibles más valiosos: los fieles defensores y promotores de la compañía de toda la vida, que han dejado enfriar su amor o que están siendo desplazados por los nuevos ‘fans’.

Tener fanáticos capaces de hacer largas filas y comprar boletas o productos de sus ídolos es un lujo que a duras penas se dan los equipos de futbol y otros deportes, los músicos exitosos y algunos artistas de Hollywood –y en Colombia, para bien o para mal, los ganadores y perdedores de los ‘reality shows’–. Y en el mundo empresarial, aunque hay compañías que generan simpatías o admiración, solo una cuenta con una fanaticada global, fiel, emotiva y creciente: Apple.

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Guy Kawasaki es el más visible de los evangelistas de Apple.

A pesar de la partida de Steve Jobs, su fundador y máximo líder hace ya un año, la firma sigue sorprendiendo a los analistas con sus productos, los niveles de ventas y el valor de sus acciones, al punto que ya ha alcanzado la valoración nominal en la bolsa más alta de la historia. Y pese a la ausencia de ese personaje carismático que al pasar al escenario a presentar una de sus ‘keynotes’ parecía más un líder religioso capaz de llevar al éxtasis a sus fieles, la religión se sigue expandiendo en todo el mundo y el número de fieles –compradores y ‘fans’– sigue creciendo como la espuma.

Todo suena muy bien para la compañía de la manzana. Pero así como ocurre con las religiones y sectas que pasan de tener unos cuantos miles de seguidores a ser fenómenos masivos, o con los fenómenos culturales ‘underground’ cuando ingresan al ‘mainstream’, Apple podría ver minados en su iglesia el nivel de compromiso, el conocimiento de sus ideas e historia, y la capacidad dialéctica a la hora de dar una batalla en defensa de la compañía y sus productos.


“Los fanáticos de Apple de toda la vida vibramos con la segunda venida de Steve Jobs en 1997, en los 90 poníamos mil argumentos –y nuestro pellejo– en foros, sitios web y en nuestras universidades y oficinas para defender a la empresa cuando los ‘expertos’ y muchos profetas vaticinaban la muerte de la compañía, y comprábamos un Mac a pesar de que era más caro que un PC y de que tendríamos que enfrentar las burlas de las mayorías y los comentarios ignorantes de quienes pensaban que solo había un mundo posible, el de Windows”, recuerda con nostalgia uno de los primeros evangelistas de Apple en Colombia (ese soy yo).

Este evangelista agrega que podría narrar su propia vida a partir de su relación con la manzana: el día que conoció el primer Mac, un Classic, en su universidad, a finales de los 80; el primer Mac que tuvo en casa, los años oscuros de Apple, la alegría por el regreso de Jobs, la emoción por el lanzamiento del primer iMac –para él, el equipo que impulsó la resurrección de Apple, 3 años antes del iPod–, el lanzamiento del iPhone, que puso a Apple en primer plano en la industria; las batallas por demostrar la superioridad del Mac OS y luego el Mac OS X ante el omnipresente Windows, la animadversión por los enemigos reales o imaginarios de Apple y de Steve Jobs –Bill Gates, Michael Dell y otros–, las lágrimas por la muerte de Jobs en 2011, y la transformación y el crecimiento de su ‘secta’ en estos años gloriosos del iPhone y el iPad.

Y justamente por esto último, los viejos evangelistas de Apple, esos que se enfrentaban solos contra un mundo que no los quería entender, ahora tienen sentimientos encontrados: disfrutan al saber que siempre tuvieron razón y estaban del lado ‘correcto’, celebran que más y más personas se les unan como usuarios de la manzana.

Pero a la vez algunos de ellos miran, con desdén, tristeza o resignación, cómo los nuevos fanáticos son ‘light’: compran un iPhone solo por moda o estatus, cambian un PC por su primer Mac pero aún no entienden las ventajas y las diferencias para hacer las cosas, creen que Excel nació en los PC y que ‘el sistema del Mac se parece a Windows” –y no al revés, como los fanáticos ‘duros de matar’ lo dirían–, y en los blogs y foros en línea no tienen, para defender a Apple y sus productos, sólidos argumentos técnicos, históricos, de satisfacción o usabilidad –las 4 grandes armas con las que se destrozaban las cifras de ventas que presentaban los interlocutores–, sino el triste comentario de ‘ustedes critican al iPhone porque no tienen la plata para comprarlo’.

Al evangelista de corazón nada de esto hará cambiar su amor y fidelidad a Apple, que es su religión y su estilo de vida, pero algunos pueden estar lanzando un lamento: “Tal vez sí deje de ser evangelista, de luchar para defender la causa: miles de nuevos ‘fans’ ahora lo hacen a su manera, y Apple está en la cima del mundo. Tal vez ya no me necesita”.

‘Según estudios’: una de las malas costumbres de los periodistas 

Según estudios 1
Un ejemplo sencillo –y nada grave– de cómo los periodistas mordemos el anzuelo de los estudios, sin preguntarnos cuánta seriedad tienen, solo porque generan un titular atractivo. Este y otros errores y ‘mañas’ de nosotros los periodistas, en este #Storify.

‘Según estudios’: una de las malas costumbres de los periodistas

Un ejemplo sencillo –y nada grave– de cómo los periodistas mordemos el anzuelo de los estudios, sin preguntarnos cuánta seriedad tienen, solo porque generan un titular atractivo. Este y otros errores y ‘mañas’ de nosotros los periodistas, en este #Storify.

Storified by Mauricio Jaramillo M· Sat, Mar 23 2013 14:05:33

Pongámonos en contexto.

Los periodistas, más que nunca, estamos en la mira de nuestras audiencias. Estas ya no son pasivas, ya no ‘tragan entero’ –al menos no como antes–, y nuestros errores –justificados por el afán, por exigencias de los medios, por la necesidad de ‘rating’ o tráfico, son cada vez más visibles. Pero algunos de ellos, más que errores, son malas costumbres o ‘malas mañas’.
Ese fue el tema del primero de los Hangouts de Periodismo, un proyecto en el que profesionales de Latinoamérica y España nos reunimos los jueves, vía hangout en Google+, para reflexionar sobre nuestra profesión.
Hangout No.1 – Errores y ‘malas costumbres’ de medios y periodistas • Hangouts de Periodismomaurosx
En el video, los invitados al primer hangout (Silvia Cobo, de España; Álvaro Liuzzi, de Argentina; Narciso de la Hoz y Mauricio Jaramillo Marín, de Colombia) confesamos y ‘denunciamos’ una larga lista de costumbres que no ayudan al buen periodismo.

Una de estas es el famoso –pero nunca suficientemente denunciado– ‘según estudios’, que consiste en que los periodistas recibimos cualquier estudio a nuestro correo, y si resulta atractivo, lo publicamos sin ningún rigor ni análisis.

Unos ejemplos preliminares.

Una simple búsqueda en Google de la expresión “segun estudios”, o “un estudio revela”, muestra la cantidad de informes en medios basados en estos estudios.
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¡No está mal publicar algo con base en los estudios! Lo que está mal, muy mal, es no utilizar el criterio periodístico para saber cuáles son serios, cuáles son hechos con interés mediático, cuáles contradicen los más elementales principios… Y también, muy mal, que en ese afán por publicarlos y hacerlos atractivos –la sintonía o el tráfico mandan–, en los artículos rara vez se publique la ficha técnica o al menos alguna información de cómo se hicieron.
Si en el ámbito científico, que se estima exigente y con procedimientos rígidos para hacer una publicación, según un estudio (¡sí, pero parece serio!) la publicación de artículos fraudulentos se multiplicó por 10 desde 1975, ¿cómo será en campos como el económico, el empresarial, el deportivo o uno en el que aún nos movemos sobre arenas movedizas, el de Internet y las redes sociales?
(Vale la pena leer este buen informe de Sonia Perilla y Andrea Linares
Fraude en investigadores y la ciencia – eltiempo.comDiederik Stapel, Hwang Woo y Andrew Wakefield. Fuerte competencia entre investigadores por hacerse visibles ha aumento conductas antiétic…

A veces lo hacemos… y creemos que lo hicimos bien. El caso central.

Todo surgió por un tuit de @guapacho, en el que nos mencionó a @solano, @libretaDapuntes y a mí, así como al autor de una nota publicada en Publimetro.co:
No sé ustedes, pero no estoy completamente de acuerdo: http://www.publimetro.co/vida-con-estilo/el-sufrimiento-de-ser-borrado-de-facebook/lmkmbf!YwoRBpmZArGM/ @KieronMonks, @solano, @libretaDapuntes @MauricioJaramiljames guapacho
Aquí, la nota, para que se ilustren completamente (se lee en 2 minutos). Como verán, no es ‘especialmente mala’, ni ‘especialmente tendenciosa’, ni ‘especialmente sin rigor’. Simplemente es una de las muchísimas notas tipo “según estudios” que se publican a diario.

(Así que aclaro que no es nada personal contra @KieronMonks, a quien no tenía el gusto de conocer… solo que tuvo la mala suerte de que @guapacho me la compartiera, pero la idea de hacer este #Storify la tenía desde mucho antes).
El sufrimiento de ser borrado de FacebookSi desea recortar su lista de contactos de Facebook piénselo dos veces antes de pulsar la opción unfriend (eliminar amigo). Esa persona n…
En defensa del autor, que escribió la nota originalmente para una edición internacional, podríamos decir que el titular no es amarillista, como otros que se pudieron publicar con base en el mismo estudio, y que hizo un esfuerzo de reportería para complementar el estudio, algo que no muchos hicieron.

En defensa del editor web (desconozco si también salió en la edición impresa), diríamos que está obligado a publicar muchos contenidos diarios, y cuando llegan los de la red Metro se supone que ya han pasado por el filtro de los editores de los otros países.
CORRECCIÓN: El título original fue otro, y fue el editor en Colombia el que lo ‘suavizó’. En la mayoría de los Metro utilizaron el título original, como se ve abajo con el chileno y el francés).
The devastating consequences of Facebook unfriendingThe devastating consequences of Facebook unfriending. By Kieron Monks, Metro World News. Share this … If you want to trim your list of …
Las consecuencias devastadoras de “eliminar” amigos en FacebookAlrededor del 40% de la gente evitaría volver a ver a alguien en la vida real si anteriormente lo ha “eliminado” (“unfriending”) de su li…
Facebook: les conséquences désastreuses du «unfriending»Facebook: les conséquences désastreuses du «unfriending». Par Kieron Monks Metro World News. Partager cet article. Kieron Monks/MWN Ce n&…
Tan pronto vi el mensaje, publiqué varios tuits a los involucrados en este (cometí el error de no citar al autor de la nota). En ellos traté de analizar la publicación, lo cual tal vez explicaría también la molestia de @guapacho con las conclusiones.
1) @libretadapuntes @guapacho @solano Ese artículo reúne muy bien varias de las malas mañas de los periodistas (ver #HangoutsPeriodismo 1).Mauricio Jaramillo M
2) @libretadapuntes @guapacho @solano A) Es una simple repetición de lo que hicieron 50 medios, sin ningún valor agregado.Mauricio Jaramillo M
3) @libretadapuntes @guapacho @solano B) Al ser tomado de la versión internacional, aquí no se esforzaron por dar un toque local.Mauricio Jaramillo M
4) @libretadapuntes @guapacho @solano C) Lo más grave: cae en el vil ‘SEGÚN ESTUDIOS’. ¿Cuál es la ficha técnica, la solidez? NO LA VEO:Mauricio Jaramillo M
5) @libretadapuntes @guapacho @solano C1) No hay ficha técnica, ¿3 encuestados, 5.000?Mauricio Jaramillo M
6) @libretaDapuntes @guapacho @Solano C2) ¿Un estudiante de negocios haciendo estudio sico/sociológico? Hummm…Mauricio Jaramillo M
7) @libretaDapuntes @guapacho @Solano En conclusión: estudio ‘chimbo’, con conclusión impactante, más facilismo de medios: noticia ‘viral’.Mauricio Jaramillo M
8) @libretaDapuntes @guapacho @Solano Y para no cansarlos más: algunos medios sí se tomaron el trabajo de decir, al menos, que el estudio…Mauricio Jaramillo M
9) @libretaDapuntes @guapacho @Solano …lo hizo el estudiante VÍA TWITTER, y la muestra fue 583 personas (en realidad, cuentas). Pffff…Mauricio Jaramillo M
10) @libretaDapuntes @guapacho @Solano Para editor de @PublimetroCol, mensaje: ¡No todo lo que le manden de Inglaterra tiene valor!Mauricio Jaramillo M
Esperaba retroalimentación de mis colegas, pues son de mis referentes a la hora de analizar los medios y el periodismo, pero evidentemente ellos estaban ‘menos desocupados’ que yo esta semana. Solo @guapacho emitió un tuit posterior:
@MauricioJaramil @libretaDapuntes @Solano que pesar… pero según el autor, los habitantes de las redes en mayoría somos narcisistas..james guapacho
Pero lo más interesante vino después: Kieron Monks, el autor, nos envió a todos un par de tuits. En el primero se justificaba diciendo que ese mismo estudio había sido publicado en muchos medios (él borró luego este tuit, por alguna razón desconocida). En el segundo nos compartió la ‘prueba’ de que era verdad su afirmación del tuit anterior:
@KieronMonks @guapacho @Solano @libretaDapuntes @MauricioJaramil http://bit.ly/11TBS4MKieron Monks
Él no nos mentía: el estudio, hecho por el estudiante Chris Sibona, fue publicado en muchísimos medios. El enlace, de una búsqueda en Google Noticias, lo comprobaba. Comparto una imagen de lo que exactamente nos quiso mostrar, pues Storify arroja resultados distintos.
Captura de pantalla 2013-02-08 a la(s) 23.33.35.jpgMauricioJaramil
Allí podemos ver que era cierto: no solo él, en Metro, había publicado la nota, sino muchos otros medios, algunos de ellos muy reconocidos y respetables, como CNET y un blog de Chicago Tribune. Pero si ustedes ‘googlean’ las mismas palabras, ‘facebook’ y ‘unfriend’, encontrarán muchos resultados adicionales, y de medios que se caracterizan por ser muy serios.

Al tuit en que el autor de la nota se defendía diciendo “no lo hice yo, lo hicieron todos, por lo tanto estuvo bien”, traté de responder en mi pésimo inglés:
@kieronmonks @solano @guapacho @LibretaDapuntes Kieron, but if 200 do wrong, that does not excuse us…Mauricio Jaramillo M
@kieronmonks @solano @guapacho @LibretaDapuntes I invite you to see my 10 tweets from this: http://ow.ly/hz0mQ Regards!Mauricio Jaramillo M

Tras el error original, otros más.

Como lo señalé en uno de los tuits a mis colegas, haciendo una búsqueda en Google encontré algunas notas en las que, por lo menos, trataban de dar algunos datos de cómo se hizo el estudio. Este estudio ‘sociológico-sicológico’ lo hizo un estudiante de maestría de negocios (?) con 582 tuiteros que respondieron un cuestionario en línea (sí: lo hizo con tuiteros aunque el estudio fue sobre comportamientos en Facebook… algo no muy lógico).

Como sea, que un estudio hecho con unos tuits, con 582 personas relacionado con una red social que tiene más de 1.000 millones de cuentas de usuario tenga una amplia difusión en todo el mundo por todo tipo de medios y que en todas las publicaciones los resultados se presenten como una verdad revelada deja mucho para pensar… aunque en otros aspectos parezca un trabajo académico juicioso.

En otras palabras, el estudio de Christopher Sibona tiene un enfoque interesante, una utilidad –porque no hay muchos trabajos sobre las reacciones que puede generar el ‘unfriending’, y podría servir de base para trabajos periodísticos. Pero no como la verdad sobre un hecho, sino como una mirada, un listado de pistas para entender una realidad…
(Esta aclaración la hago porque tal vez sea injusto este #Storify al tomar como ejemplo un estudio ‘decente’ y un artículo ‘medianamente decente’, y pude haber esperado a que saliera uno de los tantos casos lamentables del estilo de “Los hombres vestidos de rojo atraen más a las mujeres“).

Pero ayudémosle en la defensa que Kieron Monks se hace a sí mismo, y miremos solo una muestra de cómo se publicó el resultado del estudio en español:
Cuidado al eliminar amigos de facebook¿Pensando en ajustar su número de amigos en Facebook? Antes de eliminarlos debería pensarlo. Quizá esa persona jamás le perdone, según re…
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EE.UU.: estudio reveló que eliminar a un amigo en Facebook …Un estudio realizado por la Universidad de Colorado en Denver concluyó que habría un cambio en el comportamiento de las personas que son …
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Al error de publicar un informe atractivo sin rigor sobre un estudio cuya seriedad, al menos, puede ponerse en entredicho, se sumaron otros: muchos periodistas ni siquiera se tomaron el trabajo de leer el estudio. 
Me atrevo a decir que la gran mayoría ‘recicló’ el primer artículo que encontró en la Web, o armó algo propio con la información de un par de notas de distintos medios. Y me atrevo a decirlo porque casi todas las notas tenían la información que incluyó Monks, y solo algunas daban los datos adicionales del número de participantes en el estudio, o tenían datos adicionales que estaban en el comunicado de prensa oficial de la universidad de Denver, donde estudia Chris Sibona, el estudiante.

Sentí alivio al no ver en los resultados de Google nada de ENTER.CO, el medio que dirigí hasta marzo del año pasado. Dos de los principios que traté de aplicar fueron analizar la validez de un estudio –o un comunicado, o cualquier cosa– y buscar su sustento, y no limitarnos a traducir notas sin hacer un esfuerzo de reportería, ‘localización’ y análisis. El primero era imprescindible, y el segundo, por las limitaciones de tiempo y de recurso humano, no siempre se podía cumplir.

Pero tras otra búsqueda, encontré esto:
Si te eliminan de Facebook podrías padecer de un traumaforever alone. Así podría quedar si alguien lo elimina de Facebook. Si quiere ajustar su número de contactos en Facebook debería pensarlo…
Aunque de entrada el título ya daba todo el crédito al estudio, entré a leer la nota con la esperanza de que se hubiera aplicado al menos el primer principio. Pero no, no presenta datos de cómo se hizo el estudio, ni se le deja claro al lector que no es un estudio riguroso. De hecho, es un resumen de la nota original de Metro (o de Publimetro).

En cuanto al segundo principio, no se llamó o tuiteó a un sicólogo o analista latinoamericano, sino que se tradujeron las declaraciones del sicólogo entrevistado por Monks para Metro (al menos el autor dio el crédito, en tiempos en que es práctica común copiar, pegar, cambiar palabras y no mencionar la fuente original). 
Ni tampoco se planteó la pregunta de si un estudio hecho en Colombia o en Latinoamérica arrojaría exactamente los mismos resultados de uno hecho en otras latitudes, como si los cientos de millones de usuarios de Facebook fueran una masa homogénea.

Lo que se esperaría de un informe sobre este estudio.

Mientras hacía este #Storify, hice búsquedas adicionales y encontré un resultado del New York Times. Cuando lo vi, pensé: “Excelente ejemplo para mostrar que hasta los medios más rigurosos caen en la trampa”. Y aunque me sostengo en la idea –todos hemos caído alguna vez–, esta vez fue diferente. 
Facebook Unfriending: Why It HappensTHE SOURCE "Unfriending on Facebook: Friend Request and Online/Offline Behavior Analysis" by Christopher Sibona and Steven Walczak, the B…

La autora, Pamela Paul, tomó el estudio –lo cual no es malo: yo también lo habría aprovechado para algo, pues el tema como tal es interesante–, y lo tituló de 2 maneras: la que aparece arriba, y la que está en el sitio web en este momento (‘How to Get Unfriended on Facebook’). 

Sin embargo, en realidad este informe era de 2010, cuando el estudiante Sibona hizo su primera versión del estudio. Pero la autora del informe hizo 2 cosas diferentes –y sencillas– que no vi en ninguna de las notas que leí de medios en inglés y español y que hicieron la diferencia frente a otras sobre ese estudio de 2010 –y sobre las de febrero de 2013–: 
Primero, enlazó el informe del estudio (en PowerPoint), para que los lectores que quisieran verlo de primera mano pudieran hacerlo (para la versión 2013 los periodistas podrían haber enlazado el comunicado oficial de la universidad).
Y segundo, hizo el esfuerzo ‘no sobrehumano’ de leer el estudio, entenderlo y mencionar la ficha técnica. La autora explica, entonces, que el estudio se hizo en Twitter porque el estudiante revisó tuits relacionados con ‘unfriending’. En total, envió 4.961 tuits y recibió 1.137 respuestas en el formulario del sondeo
(Según el comunicado oficial del estudio ‘modelo 2013’, Sibona siguió un procedimiento similar, con usuarios de Twitter y un sondeo en línea, aunque me parece muy extraño que el estudiante no haya publicado ningún tuit desde 2011 en su cuenta @UnfriendStudy… ¿Con qué cuenta hizo el sondeo? ¿Algún periodista le envió un correo para preguntarle cuál es la dirección web del nuevo formulario en línea?).

Lecciones y un próximo caso, personal.

Esta historia es solo un ejemplo de informes periodísticos que se basan en estudios, pero cuyos autores no analizaron los resultados ni la metodología, ni su rigor y seriedad, ni tampoco le dejaron en claro a la audiencia que un estudio no es la verdad revelada, ni mucho menos plantearon que 582 tuiteros en Estados Unidos no representan a la población mundial de Facebook, estimada en 1.000 millones de usuarios.
Pero además, es uno de los tantos ejemplos del ‘reciclaje’ de contenidos. La agregación y la curaduría de contenidos son algo válido y muy útil, pero si lo que se agrega no es ni siquiera la fuente original, sino lo que otros medios ya han publicado, entonces no se está haciendo periodismo, ni agregación, ni curaduría, sino un simple reciclaje.
Tal vez para algunos de ustedes mi análisis haya sido extremista y la nota quedó entretenida y, probablemente, sí refleje algunos de los comportamientos que tienen los usuarios de Facebook. Mi punto no es ese, sino que no se puede ir publicando cualquier cosa con base en un estudio. Podría compartir ejemplos con temas más delicados, como el clásico “Según estudios, los celulares producen cáncer”, seguido 15 días después por “Según expertos, los celulares no producen cáncer”, y así sucesivamente durante los últimos 10 años.
Así que, dicho esto, no sobra aclarar que este sencillo análisis no pretende atacar a Kieron Monks, ni a ENTER.CO y los demás medios mencionados, pues lamentablemente esto es una práctica muy común.
Para finalizar: una cosa es estar desde la barrera como ‘analista de medios’ y criticar trabajos periodísticos y otra es estar en el ruedo, ejercer como redactor o editor de un medio y tomar la decisión de producir un contenido y publicarlo, sobre la marcha. Es casi algo tan injusto como el comentarista de fútbol que, terminado el partido, critica al director técnico del equipo perdedor por sus decisiones. Sin embargo, creo que es un ejercicio útil para periodistas y estudiantes abiertos a la autocrítica.
¿Cómo analizan ustedes este caso? Opiniones contrarias o complementarias a las mías, o críticas a mi análisis, bienvenidas…
Y, para dar ejemplo de autocrítica, en un próximo #Storify les compartiré un caso en el que yo no estaba en la barrera sino en el ruedo, y publiqué un informe sobre un estudio, no muy riguroso. Mi informe tuvo una gran repercusión (un tráfico altísimo en ENTER.CO, publicaciones en muchos medios inspiradas en este informe, y plagios por doquier). Creo que valdrá la pena para analizar si acerté o fallé en una decisión editorial, y también para reflexionar sobre otra ‘mala costumbre’ de los periodistas muy distinta de las mencionadas aquí.

El ejercicio de 45 segundos que habría salvado a El País

Esta es una de las entradas más cortas de este blog llamado 14.000 caracteres… aunque leerla tomará mucho más tiempo que el que les habría tomado a los colegas de El País, de España, haber evitado uno de los fiascos más sonoros del periodismo en español de los últimos años.

A quienes no tienen todo el contexto, les comparto la nota del colega Álvaro Liuzzi en su blog Segundo Plano: Hugo Chávez, El País y la portada podrida.

Y aquí, la explicación oficial de El País, que inicialmente tenía muchos vacíos pero que ya da incluso el nombre de la agencia que les vendió la imagen.

Y antes de la descripción de lo que promete el título de esta entrada, una reflexión que nos planteamos en Twitter la colega Gloria Ortega y yo, y como lo discutimos esta tarde en el final de +Hangouts de Periodismo: el caso de El País es una combinación de afán de la primicia –habría sido la megaprimicia del año–, de ingenuidad –aunque en su ‘confesión’ trata de mostrar que hubo rigor periodístico para verificar la autenticidad–, y de una ‘ética de babas’, como la calificó Gloria.

Y a eso señalo algo más: el desconocimiento de herramientas útiles para minimizar riesgos de engaño, fraude o plagio. En este caso, de la sencilla, archiconocida pero archisubutilizada búsqueda de imágenes de Google, o Google Image Search.

La herramienta.
Si una foto genera algo de desconfianza –una exclusiva como parecía ser esta, o algo tan común como una solicitud de amistad de una desconocida en Facebook–, Google Image Search permite saber si es una imagen única, o si está circulando en muchas partes de la Web.

En el segundo caso, el de supuestas desconocidas que tratan de obtener la amistad de los incautos con una foto atractiva, lo normal es que se trate de una foto usada por muchos perfiles falsos en redes sociales.

ImagenA la derecha, un ejemplo real de una solicitud de amistad de una supuesta persona que ya era amiga de 7 amigos míos (algunos de los cuales la aceptaron en parte porque ya tenía amigos en común, o porque la fotografía les pareció muy atractiva).

Con 7 amigos en común, varios de ellos periodistas y amplios conocedores de las redes sociales, habría sido fácil creer que era una ‘vieja amiga’ y aceptarla –y darle acceso a toda la información personal que uno comparte en Facebook–.

Pero para salir de dudas está Google Image Search, y la extensión para Chrome que permite, con un clic, buscar fotos similares con un clic del ratón. Este ejercicio, que toma menos de 3 segundos, arrojó este resultado, que confirmó mis sospechas.

El ejercicio que debió hacer El País.
Lo mismo debieron haber hecho en El País, con el único trabajo adicional de digitalizar la foto si la agencia fotográfica con aires de paparazzo solo le dio una copia impresa. (Me resisto a creer que en el principal diario español hayan asignado portada del impreso y de la edición digital a una foto sin tenerla en su poder al menos unos minutos… aunque cabe la posibilidad).

Pero vamos con el ‘paso a paso’, pues sé que a algunos de ustedes les podría llegar a servir para futuras situaciones:

  1. Si la agencia entregó la foto impresa, el primer paso habría sido escanearla (o, si la agencia no la dejaba sino que solo la mostraba, al menos tomarle una buena fotografía con un teléfono móvil).
  2. Ingresar a Google Image Search.
  3. Hacer clic en la camarita fotográfica.
  4. Hacer clic en el enlace ‘Cargar una imagen’.
  5. Hacer clic en el botón ‘Seleccionar archivo’.
  6. Esperar 3 segundos.
  7. Ver los resultados y decirle a la agencia: “No nos interesa. No queremos ser estafados y hacer un ridículo de categoría mundial”.

Aquí, los resultados de ese ejercicio simulado, basado en la imagen original (tomada de este video de YouTube en el minuto 2:44):

  1. Imagen original, entregada por la agencia:Imagen 
    2.   El resultado de la búsqueda de imágenes de Google:

No era difícil.

Lección: las herramientas web, muchas de ellas gratuitas, no son un lujo ni algo ‘para los periodistas nuevos’, sino que son algo muy útil que los periodistas, incluso los de la vieja guardia, deben aprender a aprovechar.

Para cerrar, una reflexión final: en todo caso, no se necesitaba saber usar una herramienta. Aplicando algunos principios éticos del periodismo, El País habría podido decir que no. Como lo hizo el director de El Mundo, de España, Pedro J. Ramírez, quien lo explicó en algunos tuits:

No soy de los que se frotan las manos por el error de El País, pues todos los periodistas estamos en riesgo de caer en algún error de este tipo –así conozcamos las herramientas y nos creamos muy éticos y a la vez astutos–. Pero sospecho que la crisis de credibilidad y las burlas van a ser duras y constantes para el diario en los próximos meses.

De hecho, las burlas ya empezaron. Los dejo con una sola de ellas, en el propio ‘timeline’ del director de El Mundo:

Un paralelo entre The Atlantic y KienyKe

The Atlantic

Hace pocos días, The Atlantic publicó un contenido patrocinado (claramente señalado como tal) sobre la Iglesia de la Cienciología.

Tras protestas de los lectores, el equipo de marketing (no el de periodistas) de The Atlantic eliminó los mensajes negativos sobre el contenido o sobre la iglesia.

Pero las protestas crecieron, el debate sobre la mezcla de contenido periodístico con contenido comercial creció, y The Atlantic se excusó, prometió analizar su política, reconoció haber ido demasiado lejos y suspendió la campaña.

 

Más detalles sobre la historia:

(A propósito del escándalo, cabe señalar que la práctica no es nueva, y que al menos en Colombia un buen porcentaje de los medios de comunicación la están adoptando como complemento de la publicidad tradicional.

De hecho, en ENTER.CO, medio del que fui editor, se manejan secciones patrocinadas y publirreportajes en los que claramente se diferencia el contenido periodístico del publicitario.

Habrá un momento para entrar a debatir sobre este tema, pero en mi opinión, si hay claridad, no hay engaño).

 

El caso local.

KienyKe Pacific Rubiales

A comienzos de septiembre pasado, un medio en línea colombiano, KienyKe, publicó un contenido en apariencia periodístico:


Lo extraño es que meses atrás KienyKe había publicado un informe con un enfoque opuesto: Pacific Rubiales, la petrolera que tiene a Puerto Gaitán encendido, al cual, en los 6 meses siguientes, no le hizo ningún seguimiento.Hasta ahí parecería una simple ligereza o un descuido, algo que ocurre con más frecuencia de la deseable, pero los lectores de KienyKe, en sus comentarios, criticaron el tono del informe y lo calificaron como publirreportaje.Semanas después, el columnista de KienyKe Daniel Pardo, enfocado en analizar los medios de comunicación (y previamente exaltado por el propio medio como ‘el muchacho que desviste el periodismo colombiano‘), publicó su columna Pacific es Colombia, en la que denunciaba que una campaña publicitaria de la petrolera había logrado el objetivo de que las investigaciones y publicaciones negativas sobre la firma desaparecieran de los medios.La columna causó su despido fulminante de KienyKe. En este medio tuvieron acceso a un correo personal –y privado– entre uno de los entrevistados de Pardo, el periodista Héctor Mario Rodríguez, y Julio Sánchez Cristo, de La W, emisora señalada en la columna de pardo como el caso más visible de su denuncia.

La causal oficial del despido fue supuestamente que Daniel Pardo no había enviado pruebas documentales de una entrevista que había hecho para sustentar su columna.

El debate se centró, pues, en si el periodista había ‘inventado’ unas declaraciones, o si estas eran reales. Al final, quedó clarísimo que Daniel Pardo había actuado correctamente. (Aquí, varias notas y entrevistas sobre este hecho).

Esta historia ya es conocida por muchos en Colombia, así que quienes lleguen a ella pueden seguirla en los enlaces compartidos arriba. Pero ¿por qué retomar este caso 3 meses después?

 

Aquí viene el paralelo prometido en el título:

  1. The Atlantic publica un contenido comercial (Iglesia de la Cienciología) mezclado con los contenidos periodísticos, con un aviso destacado de que es un contenido patrocinado.
    KienyKe publica un contenido comercial (Pacific Rubiales) mezclado con contenidos periodísticos, SIN un aviso que aclare su condición de patrocinado.
  2. Los usuarios de The Atlantic protestan en los comentarios.
    Los usuarios de KienyKe protestan en los comentarios.
  3. El equipo de marketing (encargado de gestionar las ventas de publicidad) de The Atlantic elimina comentarios de lectores enojados.
    En KienyKe nunca responden a los comentarios. En este caso, unos pocos lectores se quejan de que se les borraron mensajes, pero actualmente muchas de las críticas siguen publicadas.
  4. The Atlantic, al aumentar la crítica, presenta excusas, retira el contenido publicitario, y promete analizar sus políticas de contenido comercial.
    KienyKe despide al autor de la columna en la que afirma que este medio había publicado “publirreportajes pagados que se presentan como periodismo”. Pero la causal es la anécdota de unas declaraciones de un entrevistado.
    El medio nunca desmiente a Pardo acerca de los contenidos sobre Pacific Rubiales, ni emite ninguna declaración o excusa al respecto.
    La crítica al medio aumenta, pero no hay excusas, no hay retiro de los contenidos (que quedaron publicados), y por supuesto, el medio no hace ninguna promesa de ‘no volverlo a hacer’.

Las diferencias entre la reacción de The Atlantic por un hecho que genera debate pero que no implica engaño a la audiencia, y la de KienyKe por uno que sí representa un engaño y que el propio medio no desmintió, son notables.

Algunas preguntas.

Pero todo el escándalo de octubre ya pasó, y esta entrada del blog busca que vayamos más allá, a la reflexión sobre lo ocurrido, la relación contenido periodístico-contenido comercial, y el papel de los usuarios. Así que me gustaría conocer sus opiniones sobre estos hechos:

  • ¿Consideran antiético que un medio publique contenidos pagados –información comercial, publirreportajes o como se les llame– claramente señalados como tal, junto a los contenidos periodísticos?
  • ¿Qué debió hacer KienyKe? O, para ser más propositivos, ¿qué debería hacer ahora, 3 meses después del escándalo? ¿Seguir ‘pasando de agache’, o haciendo, así sea tarde, un pronunciamiento al respecto?
  • ¿Las agremiaciones publicitarias deberían pronunciarse sobre estas prácticas?
  • ¿Los lectores o usuarios del sitio, que fueron los engañados con los contenidos de Pacific Rubiales (y partiendo de la presunción de que estos fueron la excepción y no la norma) han ‘castigado’ al medio? (Dejar de visitarlo sería un ‘castigo’, pero aunque el tráfico del sitio parece ir en declive, no sería consecuencia de lo ocurrido en octubre).